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Descripción
Si pasea por el centro de Murça, encontrará la picota de la ciudad.
Las picoletas son monumentos histórico-artísticos. Históricamente, se utilizaban para ejecutar castigos y la exposición del criminal en la horca pretendía fomentar la indignación pública. Sin embargo, no se utilizaban para ejecutar la pena de muerte, como se piensa comúnmente.
Están repartidas por todo el país, con una mayor concentración en el Interior Norte, ya que el aislamiento geográfico favoreció la creación de una autoadministración de justicia, siendo las picota el símbolo de la autonomía municipal.
Artísticamente, las picota se componen de cuatro partes: la plataforma con sus escalones, la base en el centro de la plataforma, de donde salía la columna de piedra con sus tres elementos (base, fuste y capitel) y el remate, que es una pieza decorativa.
La picota de Murça es de tipo bandeja, de granito y data del siglo XVI.
En su posición original, la base de la picota descansaba sobre una plataforma de cuatro escalones cuadrados. Para hacerla más imponente, se aumentó a seis. La base soporta un fuste en forma de cuerda de estilo manuelino, rematado por un capitel con el escudo del rey Manuel I en la cara orientada al suroeste. El capitel, a su vez, está coronado por tres pequeños remates, también en forma de cordón. El lado orientado al sureste lleva el escudo de armas de los Guedes, concesionarios de Murça.
En el tercio inferior del fuste hay una argolla que, según se dice, se utilizaba antiguamente para atar a los condenados.
Sencilla, elegante y bien conservada, la picota de Murça es una obra de arte apreciable.
