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Descripción
Con el río aún en los oídos, es hora de dirigirse al punto más alto de Tarouca: la Serra de Santa Helena. Atrévase a bajar el ritmo a la sombra de los pinos inmemoriales, donde las flores perfuman el aire.
Aquí, donde el corazón de la naturaleza late tranquilo, otros corazones laten a mil por hora, entre las arriesgadas curvas de las pistas de Downhill y Motocross. En esta mezcla de polvo y adrenalina, el desafío y la aventura cobran vida cada vez que aquí se juntan unos cuantos pares de ruedas.
Al ponerse el sol, déjese sorprender por el fantástico juego de luces y colores anaranjados que pintan el cielo.
Al caer la noche, los grillos comienzan su serenata. A lo lejos, la ciudad baja sus luces y el cielo se ilumina. Surge un nuevo escenario, con las estrellas como protagonistas. Y cuando la mayor de ellas renazca, aún quedará mucha naturaleza por ver.
