La floración de los almendros es uno de los acontecimientos más destacados de la región del Douro. Entre los meses de febrero y marzo, municipios como Vila Nova de Foz Côa, Torre de Moncorvo y Freixo de Espada à Cinta se cubren de blanco, creando un paisaje único y deslumbrante. Además de ser un hermoso fenómeno natural, este espectáculo está envuelto en una leyenda fascinante.
Cuenta la leyenda que, en la zona de la actual Silves, en el Algarve, un rey moro se casó con Gilda, una hermosa princesa nórdica de cabello rubio y ojos azules. Sin embargo, Gilda vivía sumida en una profunda tristeza, nostálgica de sus tierras natales cubiertas de nieve, lo que la llevó a enfermar. Desesperado por alegrarla y devolverle la salud, el rey siguió el consejo de un prisionero del Norte y ordenó plantar miles de almendros. El objetivo era que, con la llegada de la primavera, los árboles se llenaran de flores blancas, creando la ilusión de un manto de nieve. Cuando floreció la primavera, la princesa se encontró con el paisaje teñido de blanco. La visión curó su melancolía, aliviando finalmente la añoranza de su hogar.
